EL SEDUCTOR (Arte de la Seducción Elegante).
EL SEDUCTOR
(Arte de la
Seducción Elegante)
Hari
Chandra Shastri.
Dedicado a las que he seducido, a
las que seduzco ahora y las que mañana, lo mas seguro, caerán bajo
el influjo de ni seducción.
Prologo (Brevísimo)
Aunque no presento a El Seductor
como un ensayo de aprendizaje
para tal arte, sino mas bien como
un texto de irónica consulta, aquel
que lo
lea queda en su derecho de hacer con él lo que mas le
plazca, mas allá, es bueno indicar que las siguientes no son líneas
escritas al vuelo ni de forma inconsciente.
Este trabajo, del cual se podrá obtener, además de unos momentos
agradables de variada lectura, trata de
dar de alguna manera, una descripción de la naturaleza de las
mujeres y de la necesidad del ser humano de seducir y ser seducido.
Espero disfruten estas líneas y no sea problema lo corto, ya que soy enfático
en decir lo importante con pocas
palabras.
Hermosillo, Son. Junio 20 del 03.
I
El Seductor,
características.
Todos, de una u otra manera, sabemos mas por experiencia que
por teoría, lo que es la seducción.
Unos, por haber sido seducidos y otros, por seducir. En este segundo grupo me
incluyo.
No cualquiera es un seductor.
No cualquiera es un cerrajero del corazón de las mujeres.
Se equivocan los que piensan que seducir es solo llevar a una mujer a la
cama, hacer que pague todo o hacerse mantener por ella.
Nada mas alejado de la verdad
El seductor es ante todo un hombre inmoral, un actor y
un camaleón que se transforma según la circunstancia.
El seductor es por principio, un hombre constantemente enamorado y así
lo hace saber. Esto hace que la seducida de turno sepa o intuya, que su amante
de turno puede ser que se vaya con otra al menor descuido que ella cometa.
El seductor debe, por necesidad, mantenerse en buen estado físico, y
limitar los vicios, sobre todo el de la bebida.
Si la condición física del seductor no es buena, ya no optima (eso
quisieran todos y acá muchos colegas están de acuerdo conmigo), será inevitable
el fallar a la hora de hacer el amor, algo que es imperdonable que pase, ya que
esto dará al traste con la figura ideal que la seducida se ha hecho de aquel
que la seduce.
Decía que el seductor es primero que todo un ser inmoral, debido a que
la base de su juego consiste en prometer todo aquello que a la larga no
cumplirá; básicamente eso de permanecer por siempre con la mujer que es objeto
de su seducción.
Seductor que no posea facilidad de palabra, llamada popularmente Labia;
debe considerarse un fracasado, ya que se ha comprobado que desde que el mundo
es mundo e incluso antes, el doble juego de la infidelidad vendida como
fidelidad hace también a este hombre particular, participante de buenas y
grandes inmoralidades.
Ahora bien, siendo inmoral, el seductor se debe a principios religiosos
que tiene que expresar constantemente, estos se mezclan con conocimientos
alquímicos y esotéricos (algo de astrología, cartas de tarot, lectura de manos,
espiritismo, etc.) y farándula, política
e inclusive deportes, ya que si hay algo que adora una mujer, es eso de que le
hablen siempre y de todo.
Además de la labia está el dominio de uno o dos idiomas diferentes al
nativo, esto da un aire de sobriedad, algo muy solicitado en el hombre de
mundo, quien ha vivido muchas cosas interesantes y goza en contarlas.
Acá llegamos a un punto importante, el Seductor Mitómano.
Tomando en cuenta que la seducción es el arte de engaño amoroso con
fines diversos, no deben darse confusiones con la mitomanía, considerada una
enfermedad del ego, un vicio de gente con problemas severos de baja autoestima, lo que los lleva a querer
ser siempre el centro y por ello contar historias que no corresponden realmente
con su vida, historias que muchas veces han sido escuchadas por otros, historias
de las que ellos (los mitómanos) se han apropiado.
Siendo un humanista raro, siempre
actuando bondadosamente y con conciencia, el seductor de carrera jamás debe
mostrarse con bajo autoestima, depresivo o decaído; estas son cosas prohibidas
para el artista de la seducción. Debemos recordar siempre que las mujeres
admiran la mayoría de las veces de un hombre una cantidad determinada de
cualidades, entre ellas la seguridad y el aplomo, lo que hace necesario que
tales aptitudes basadas en el optimismo se mantengan constantemente a la vista.
Aparte de las características ya descritas, el seductor de oficio
destaca por lo siguiente:
*Alegre.
*Comprensivo.
*Buen amigo (sabe escuchar).
*Conocedor de las mujeres (su principal objetivo de estudio).
*De mente amplia.
*Sin tabúes de ningún tipo.
*Desapegado del lugar donde vive o transita.
*Ameno de trato y buen anfitrión.
*Con capacidades histriónicas y de alto convencimiento.
*Espiritual o semi religioso.
*Buen amante (de buen desempeño en la alcoba).
*Discreto y para nada chismoso (no habla de mas).
*Grave sin ser excesivamente serio.
*Siempre ocupando su tiempo en algo (jamás está ocioso).
*Finalmente, muy inteligente y precavido.
A la pregunta de si realmente necesita un hombre de todas estas
cualidades para ser un buen seductor, mi única y definitiva respuesta es: Si.
Todo esto es necesario, muy necesario, y no varía con la personalidad de los
diferentes seductores que están en el mercado de los sentimientos en este
momento.
II
¿Qué es lo que seduce en una
persona, finalmente?
La personalidad; esto es un hecho irrebatible. Ese tipo de personalidad
que por destacar entre las demás genera primero admiración, luego envidia y más
al rato; amistad. Aunque dicha amistad sea fingida por parte del que dice
sentirla muy sinceramente, como ya se ha visto en la práctica.
Aquel que tiene la capacidad de hacer muchos amigos es un seductor sin
fines sexuales, tal vez, y es lo mas corriente, con deseos de utilizar de una u
otra forma en beneficio propio a aquellos que les ha ganado la amistad. Además,
este Gran Amigo, lo que hace de forma imperceptible es una venta de si mismo, a
veces descarada; a veces como ya se dijo, de forma muy indirecta.
Mas allá, todo el que posee
personalidad se sabe conocedor de lo que tiene y de a donde puede llegar si le
da el uso correcto. El seductor es, entonces, un hombre con personalidad
atrayente que se ocupa en entretener amorosamente a una mujer con fines muy
egoístas, aunque él diga que su persona queda en segundo plano y que primero
están los intereses de la seducida. Cosa más irreal y por demás falsa, como ya
se habrá comprendido.
Como si utilizar la personalidad y sus capacidades no bastaran, el
seductor se dedica al estudio de aquella que le ocupa la mayor parte de la
vida: la mujer.
De allí que el seductor sea a la vez; un poeta, un gran amante y un buen
sicólogo. Acá es cuando la paciencia entra en juego. Un seductor impaciente
dejará ir muy fácilmente al objeto de su atención, ya que ella en medio de su
duda al responder si o no, esperará mas bien que los años y la experiencia en
la vida le hayan dado seguridad a él y definitivamente la impaciencia es
símbolo de inexperiencia y de poco autocontrol.
Casos particulares son aquellos que se dan cuando hace acto de presencia
la pasión que conduce al acto sexual como desenlace del encuentro. Negarse no
dejará nada bueno. Si bien este tipo de situación no conduce realmente a nada
duradero, no es recomendable dejarlas pasar, de allí que haya que verlas como
ratos de amena diversión, nada más.
Sobre este punto finalizo diciendo que comete un gran error, que más
tarde llevará al arrepentimiento, el hecho de querer llevar más allá un
encuentro de pasión casual. La experiencia ya ha indicado que en esos momentos
la química surge por espacio de tres o cuatro relaciones sexuales más y que
luego ya nada se puede hacer. Un seductor de oficio debe estar atento a estas
cosas para no enredarse y terminar perdiendo el tiempo.
El ser una persona totalmente diferente a las demás es otro gran factor
que seduce. El seductor debe mantener un estándar particular de vida, que
influye un tipo interesante de economía, pensamiento, ideal, espiritualidad y
altivez.
Los libros y su conocimiento de los mismos es un aval fuerte en la
naturaleza de este hombre particular. De allí saca las historias, los cuentos
de aventuras, los poemas, la narración de la vida de otros y tantos temas
variados que hacen falta para las conversaciones agradables que debe dar.
El ser agradable es algo que el seductor lleva en la sangre; ello
requiere, además, el control total de la ira en todas sus formas.
Aquel que desee ser un seductor respetado en la plaza, jamás dirá una
palabra ofensiva, de amenaza o agresiva contra la seducida de turno
La violencia es un mal que han sufrido las mujeres toda la vida, los
maltrato siempre son noticia, por lo que el seductor debe desecharlos de raíz y
ser mas bien el símbolo del pacifismo frente a la mujer.
Se aplicará la violencia solo en caso de defensa propia, lo que incluye, como es natural, la defensa del
patrimonio, de la mujer, de sus hijos y de los intereses que se hayan creado
hasta el momento.
Aquí es necesario recordar que por cuestiones de libertad de movimiento,
el seductor no se puede dar el lujo de tener hijos con todas o casi todas las
mujeres que seduce, ya que la seducción en si misma nada tiene que ver con
hijos y el ideal de familia que es común entre la mayoría de las personas.
El seductor, por muy de acuerdo que esté con estos ideales, jamás hará
nada en realidad para llevarlos a cabo.
La velocidad para conseguir lo que quiere sin tener que pedir mayor
permiso, es algo que el seductor debería saber calibrar según la mujer que le
acompañe en un momento particular.
Deberá saber así mismo que hay una gran variante en este punto, pues las
encontramos que retrasan el momento de su entrega amorosa por razones que según
he visto, van desde:
*El ya estar comprometidas (con el novio, marido, algún amante, etc.) y
sentir pena o vergüenza.
*Ser lentas y retardatarias por naturaleza.
*Torpeza incurable.
*Saberse muy malas en la alcoba.
*Homosexualidad oculta o reprimida.
*Ideas demasiado cursis encubadas alrededor de toda su vida.
*Miedo a algún contagio sexual.
*Auto represión acompañada de algunas crisis neuróticas.
O en el caso contrario
*Naturaleza de tendencia sexual fuerte.
*Poco reprimida, mas bien de mentalidad aventurera que no mide mucho las
consecuencias.
*Aprueba y asimila de inmediato el juego de la seducción.
*Siente confianza, mezclada con visiones profundas de placer.
*No se contiene al ser objeto de una fuerte seducción.
*Gusta de las aventuras a pesar de tener ya algún compromiso (novio,
esposo, amante, etc.)
*Quiere salirse de lo normal y probar algo nuevo.
*Considera que el hombre es un animal sexual y que si no se entrega lo
pierde.
*Es amante del sexo libre y seguro y por ello pide las garantías
necesarias.
Después de analizar lo descrito y sus respectivas variables, el seductor
debe saber que el tiempo es su enemigo y lo peor que puede hacer es estar con
una misma mujer por años o meses.
Mas allá, he visto el caso de seductores de oficio que por esas cosas
raras de la vida, se casan y ello no les impide seguir ejerciendo su arte, por
,lo que a algunos se les confunde con hombres casados e infieles recurrentes.
Pero nada mas errado, sin embargo, así es la vida, llena de conceptos la mayor
de las veces, errados.
Si el seductor sabe escuchar a esa, que está frente a él, no debe dudar
que ella, en breve, le entregará el mapa que lo conducirá a lo mas intimo de su
ser. De ello se deduce que el trabajo del seductor es de un 50%, ya que el
resto lo hace sola la mujer. Ella dará las pautas, muchas veces sin saberlo, de
cómo quiere ser seducida. De allí que el seductor primero se presenta como un
amigo.
Mientras mas confianza se gane y
mas y mas seguridad se proyecte: mejor.
III
Lo prohibido para el
seductor.
Comete un craso error aquel que toma la seducción como un pasatiempo
y no como una disciplina, y que al
existir una serie de puntos permitidos para su buen funcionamiento, existen
también otros que deben respetarse y tratarse con guantes de seda, tales son
los siguientes, que considero son los mas importantes:
*Jamás apegarse a mujer alguna.
*Jamás enamorarse realmente, aunque a veces pudiera pensar que si lo
esta y querer por ello abandonar el oficio.
*No sentir lastima o bondad por la seducida. Si se desarrollan estos
sentimientos, no se la podrá dejar en el momento necesario.
*Evitar causar el menor daño posible al terminar la relación.
*No perder el tiempo con aquellas que no respondieron favorablemente y
que por lastima solicitan una relación de amistad.
*No abusar de la sinceridad, el seductor es sobre todas las cosas; el
político en el arte del amar.
*No recurrir a los mismos lugares con dos o mas parejas.
*No tener hijos ni mayores obligaciones como matrimonio, etc.
*No depender nunca económicamente de la seducida. En este punto solo se
permite recibir ayudas menores en forma de pequeños prestamos que deben ser
devueltos a la brevedad posible.
*Evitar hacer el papel de padre frente a
los hijos de aquella mujer que ha quedado sola con ellos; acá es
menester mantenerse neutral e imparcial. Las mujeres con hijos siempre se
inclinan mas hacia estos que hacia el amante, inclusive cuando este deja de
serlo y se convierte en esposo o simplemente convive y forma una familia. Es
este caso la situación cambia radicalmente.
*No perder la libertad, bajo ninguna circunstancia.
Incluyo acá la libertad económica, de pensamiento (político, social y
religioso) y de movimiento.
El seductor le pertenece al mundo libre, a él se debe, así que no se
justifica la preferencia de algunos de operar desde su domicilio, esto es claro
que dificulta mucho el ejercicio de la seducción.
De lo dicho, se desprende que al cambiar en exceso, se mata lo que se
era originalmente y la magia se pierde, por lo que el seductor se debe entonces
a su forma de ser, a su capacidad de improvisar, de cambiar, de sorprender, de
prometer sin comprometerse y de estar sin estar realmente.
Cada conquista va reforzando la naturaleza del seductor, la refuerza
mas no la cambia. Se genera en este una
especie de ampliación de sus capacidades y por lo mismo; de su radio de acción.
El seductor, por ser un buscador constante de la perfección de su arte,
aprende mas y mas con cada mujer que seduce. Nunca es fácil, nunca es igual, siempre dejan diferentes
sabores de boca; unas mas dulces que otras, unas mas amargas que otras.
IV
La mujer como objetivo del
seductor.
Si no aprende rápidamente a conocer a su objetivo primario, el seductor
pierde el tiempo, gasta energía innecesariamente y fracasa sin remedio.
Un buen seductor aprende de la
naturaleza de la mujer analizando a aquellas que tiene mas cerca, aunque no
sean su objetivo real. Así, las mujeres de la familia, desde la mamá hasta las
sobrinas y vecinas son analizadas, detalladas, tipificadas y comprendidas en su
esencia por el novel seductor.
Aunque porfíen en ser extremadamente diferentes, las mujeres tienen
todas grandes parecidos mas allá de las nacionalidades, culturas y niveles
económicos que las separan.
Por naturaleza, la mujer es el ser mas insatisfecho, incomprendido,
maltratado, sometido, mal remunerado y neurótico que hay sobre la tierra.
De allí la necesidad del seductor de ser, en vez de machista y opresor,
defensor de los derechos de estas y muy abiertos de mente; capaz de darle mucha
cancha y radio de acción con la idea de alcanzar un alto grado de su confianza.
La inseguridad y el azote de la soledad son factores a tomar en cuanta
en las mujeres.
La lucha diaria con los estandartes de belleza, la guerra encarnizada en
contra del tiempo y el llegar a los 40 es razón entre otras de crisis para toda
mujer, aunque se cansen de decir que no y que entienden lo que les pasa. La
necesidad de una pareja que sirva de bastón, aunque ellas digan que pueden
hacer el hogar solas, es mas que un hecho.
Que la mujer es un ser sexual, eso no se discute. Ahora bien, este hecho
presenta diversas variantes.
El tiempo, lugar y la circunstancia se tornan fuertes condicionantes, de
allí que las épocas, los lugares de nacimiento y de crecimiento junto con las vivencias generen una forma de comportamiento bien definido, que
sin embargo no le quita para nada la necesidad constante de sexo a las mujeres.
Esto es tema de estudio para el seductor que va mas allá de su país
natal y que sale al mundo a realizar buenas conquistas, las cuales le
permitirán otras y estas, a su vez; otras muy diferentes.
Siendo el seductor un romántico de oficio, nada hace con tratar de
conquistar a aquellas mujeres que carezcan de tan delicada gracia. El patrón de
belleza varía en el caso de cada seductor, aunque no he conocido ciertamente a
nadie que se dedique exclusivamente a las obesas o a aquellas no entran en el
estándar promedio de hermosura, que no tiene que ser algo extremo tampoco.
Que la mujer no gusta de hablar y que prefiere estar callada, es un
error de apreciación. En esto son demasiado parecidas a la hombres y de hecho,
las platicas de sexo, seducción y aventuras de infidelidad, son mas comunes de
lo que se cree entre este genero.
Raras son las mujeres que tienen tres cualidades claves: belleza,
inteligencia y espiritualidad.
Aquella que las tiene es un imán,
resulta la envidia de las que la rodean y el anhelo de los hombres con que
trata directa o indirectamente.
Mas sin embargo, para desgracia de los que la admiramos, este tipo de
mujer resulta mas bien, escasa.
Seres reprimidos desde siempre y con la carga de la familia muchas veces
por castigo, resulta la mujer, al tiempo que insistente, sufrida; callada por
cansada; meditativa por insatisfecha; sexual por inhibida; ingenua por excesiva
en la confianza que otorga; necesitada por incomprendida.
Pocas son las mujeres que realmente se pasean libres por el mundo, esas
que escapan a lo que la vida que le dan los hombres termina haciendo de ellas:
seres solitarios, esclavizados por los hijos y sus compromisos, seres que pagan
con culpas que no les corresponden.
¿Y de qué le sirve al seductor saber y meditar en todo esto?, se
preguntarán algunos, sino la gran mayoría.
La lógica me lleva a responder, que le sirve de mucho, veamos de que
tanto.
Separando el problema en diferentes partes tendríamos que:
Primero: El seductor es sobre todo un personaje inteligente y no falta
que se complazca en amenizar su conversación frente a la seducida ilustrándola
en el mismo problema que ella vive pero que no ha meditado con tanta
profundidad como su acompañante.
Segundo: el seductor enamora, no se enamora realmente, por lo cual debe
contar con todas las herramientas de comprensión hacia el género femenino,
siendo muy útil toda la información que se pueda tener y aun mas la de tipo sociológica ya vista.
Tercero: El seductor, manejando
bien este conocimiento, podrá atrapar incluso a las mas renuentes, esas que
niegan a los hombres porque las explotan y discriminan socialmente, sin saber
que de una u otra forma sufren siempre de algún tipo de discriminación.
Cuarto y último: Aprovecha muy inteligentemente el seductor esta y
cualquier otra información por considerarla válida dentro del estudio del mundo
de las mujeres.
V
La seducción y las edades de
una mujer
Todo seductor de carrera, de oficio sabe que las mujeres jóvenes son las
mas susceptibles a caer prontamente en el juego de la seducción. Por el mismo
hecho de su juventud e inexperiencia, al tiempo que los hombre jóvenes se ven
desplazados por los de mas edad y sobre todo a los jóvenes la falta de
experiencia sexual les genera muchas complicaciones; las muchachas se ven
segadas por el exceso de lisonjas y piropos de todo tipo que caen sobre ellas.
Su experiencia y dominio sexual también es bastante primario pero por ser mas
solicitas tienden a tomar maestría con rapidez, volviéndose esto una desventaja
si es un poder que no logran dominar bien.
Mas allá, el mercado de demandas varia según la mujer aumenta de edad, a
ella le parece que va logrando objetivos y mientras se acerca al matrimonio y
todo el compromiso que va a adquirir como agregado, aumenta entonces una
tendencia al desespero, a la neurosis y a la histeria, volviéndose
hipersensible y propensa a necesitar mas atenciones.
Transcurren los años y el deseo pasional dentro de la mujer crece, el no
verse satisfechas las amarga. Es tema interesante y de observación el hecho de
que la mujer sobre sus 50 años se comporta como de 13, sino es que antes de los
50 ya se comporta así.
Un estudioso del tema, como lo es el seductor, no debe dejar pasar para
nada estos detalles, que son a la sazón, importantes e imprescindibles.
El seductor también ve pasar los años y ya con el tiempo decidirá el
cual será el nuevo o los nuevos objetivos de su conquista mas reciente.
Habiéndose entrenado con mujeres jóvenes al comienzo y sufriendo las
variantes inevitables del tiempo, lugar y circunstancia, será entonces hora de
que piense en abordar los diferentes estados civiles de las mujeres.
Tendríamos por lo tanto a la mujer de 20 a 45 años que está en diferentes estados civiles:
*Sin pareja fija.
*De novia y sin compromiso de casarse.
*Casada legalmente.
*Casada en unión libre.
*Casada y con varios hijos.
*Separada legalmente.
*Separada de forma espontánea.
*Viuda.
En todos estos casos, si el seductor es hábil y de técnicas expertas,
puede llegar al corazón de la mujer sin que el estado civil sea impedimento.
Para lograr tal fin, el seductor debe estudiar detalladamente todas
estas cosas con sus diferentes variantes, asimilarlas, comprenderlas y luego,
dándose el caso, llegar al punto de poder explicarles a ellas mismas su
condición, las ventajas y las desventajas de esta así como la forma mas
agradable de pasar el rato juntos.
Dado el caso, el seductor, utilizando su capacidad actoral y sus dotes
de camaleón en el amor, deberá hacerse pasar por el mismo estado civil que la
mujer a la que seduzca. Para ellos es preciso dejarla hablar primero para así
poder obtener en detalle toda la información que ella misma suministre, sin
dejar la intensión real que se dará a tal información.
Aquella conquista que por su estado civil se transforme en algo muy
complejo y problemático, deberá ser abandonada de forma casi inmediata,
comenzando a poner trabas de trabajo, tiempo y otros compromisos ineludibles.
Debe tener mucho cuidado el seductor en no involucrar de fondo a su
familia y amigos con cada seducida, ya que es peligroso que surja la confianza
entre ella y la familia y luego la situación se salga de control. El seductor
siempre debe tener en cuenta que su objetivo primario es la seducción por la
seducción misma, el enamorarse, establecer la relación y planificar no
corresponde ya a su oficio, dado que ese es el anhelo esclavizante que casi
ordena la sociedad al hombre común.
Hay quienes defienden la tesis que las mujeres nacen para casarse, pero
una revisión de la historia de los últimos tiempos demuestra que tal tesis es
falsa. Las mujeres, casadas o no, no viven mejor que hacen 200 o 300 años,
aunque parezca lo contrario claro, aunque ya no trabajen tanto en la casa sino
en la calle, aunque tengan derecho al voto y aunque existan los derechos
universales de la mujer. El hombre, de 200 o 300 años para acá, no es mucho lo
que ha cambiado.
Retomando lo relacionado al estado civil de la mujer, tenemos que a
medida que les pasa el tiempo a las mujeres, aunque no lo parezca, se vuelven
mas fáciles de seducir. Se seduce con igual facilidad a una muchacha de 18 o 20
años que a una señora de 45 0 50. Las primeras están desesperadas por
experimentar y por entrar en el mundo de la oferta y la demanda sentimental,
las segundas están desesperadas porque por ellas la oferta va en picada y el mercado
se ha trasladado a nuevos productos emergentes, hay sangre nueva en la plaza y
los compradores están dispuestos a pagar.
Entre los 30 y los 40 años, la mejor etapa de la vida de una mujer,
opinión esta que se me hace muy justa, es cuando ella puede dar lo mejor de si,
puesto que no tiene la inexperiencia de la primera juventud y el tiempo
aun no hace mella en lo que ella
representa. De allí que se torne bastante accesible mas allá de su condición
civil adquirida.
Contrario a lo que pudiera creerse, las personas casadas, ya tenemos acá
que incluir a los hombres, realmente no encuentran obstáculos para tener
aventuras, romances, otras parejas fijas e incluso familias paralelas por el
solo hecho de estar casados.
De lo señalado se desprende entonces que el matrimonio como tal solo
soluciona una parte del problema, la otra queda muy viva y en busca de
solución, pues se acude para ello a otras instancias.
Se tratan las razones que llevan a la infidelidad como las excusas para
mantener la relación que se tiene so despecho de que poco a poco se la destruye
con las infidelidades. Es un hecho que unas cosas llevan a las otras.
Aquellos que por naturaleza sean infieles, no encuentran jamás remedio dentro del matrimonio ni hay
pareja que les sature su deseo de aventura.
Situado dentro de este fenómeno de los sentimientos, el seductor, se
diría, es un infiel consciente que le saca partido y provecho a su naturaleza.
VI
Seducción y status social
Cada status social comprende su grupo de seductores, por lo que, con
relación a la superación en el oficio a nivel de lo social, tenemos que por lo
general aquel que pertenece a la clase baja opera desde allí y raras veces
accede a la media, esto por razones que sobra exponer.
Los de la media, algunas veces, según su vida social, se pasean por la
alta pudiendo cosechar muy buenos frutos.
Por último, hablando en el mismo contexto, los de la alta se entretienen
mucho en su nivel y de tanto en tanto experimentan con la media logrando amplio
éxito. Esto se explica porque cuentan con más facilidades económicas y su
circulo social es mucho mas amplio.
Más allá, mujeres hambrientas de aventuras las hay en todos los status y
es claro que mientras mas tienen mas quieren, por lo que muchas de la alta
suelen pasearse por el mundo de la sociedad media para encontrar un buen
seductor que les levante la estima y que las lleve a vivir nuevas sensaciones.
Acá cosechará éxito el seductor que sea mas culto, que mas viajes tenga
y que logre un nivel mas alto de rendimiento y creatividad a la hora de hacer
el amor.
Anteriormente ya hice referencia sobre este tema, el seductor es sobre
todo el amante ideal y su conocimiento amplio de las mujeres le debe dar la
capacidad de poder satisfacer con orgullo a esa que él ha escogido en medio de
su juego de seducción.
VII
Seducción y placer sexual
Con lo que respecta a esta materia de la seducción, no hay nada mas
errado que pensar que seducir equivale a llevar una mujer a la cama. Tal vez
para el seductor vulgar o sin clase este sea el objetivo primario, pero para
aquel que es elegante en el oficio; se entiende que el placer sexual se fluye
como un elemento terciario, ya que la seducida, al verse completamente bajo el
eflujo del seductor, se deja llevar tranquilamente hacia la alcoba.
Mas allá, el desempeño ideal del amante en este aspecto es crucial para
continuar la relación y para propiciar otras relaciones sexuales.
En caso de que la seducida no resulte lo que se esperaba, se entiende
que si tal ez se la lleve al lecho dos o tres veces mas, ya es un hecho
irrevocable que hay que dejarla y seguir camino.
De allí se desprende que el seductor sea selectivo para tratar de perder
el menor tiempo posible dadas las condiciones del mercado que frecuenta, el de
la oferta y la demanda sentimental.
Es importante que el seductor se preocupe por su buen desempeño sexual,
las mujeres asociarán de inmediato su buena presencia, sus cálidas palabras, su
comprensión con la posibilidad casi total de que sea un gran amante.
El 90% de las mujeres en edades de buena actividad sexual permanecen
insatisfechas, por lo que comete un error el seductor que teniendo todas las
cualidades necesarias, deja de lado o se despreocupa del rendimiento sexual
optimo.
Este tema ha sido poco abordado cuando se habla de seducción, mas por
experiencia y cuestiones de innovación
dentro de lo que se pueda aportar hoy al tema, no encuentro problemas en
traerlo a la mesa tal como lo hago.
Si bien todas las mujeres desean una satisfacción total en el placer,
casi ninguna sabe como obtenerlo realmente. Son infinitos o en todo caso
bastante amplias las conductas que suelen mostrar las conductas que suelen
mostrar las mujeres a la hora de hacer el amor, que ya vienen marcadas por dos
puntos particulares:
1- Las experiencias previas y
2- Los deseos secretos.
Según el caso debe obrar el seductor, no apegándose a un patrón básico
de conducta, a mañas particulares ni a procedimientos estándar.
Se da el caso se mujeres que gustan de hablar mucho mientras disfrutan
el amor, otras se entregan a fantasías diversas, las hay quienes saltan y se
revuelcan y no faltan quienes luego de haber alcanzado el clímax se echen a
llorar sin razón aparente.
Es claro, que como ya he recalado en variadas oportunidades, fracasará
el seductor que no tome en consideración todas esas variantes.
Otro factor de importancia es la higiene sexual. Un seductor de carrera
no se puede dar el lujo de cometer el error de verse contagiado e ningún tipo
de virus, de allí que siempre estará preparado con las herramientas necesarias
y regularmente se realizará chequeos médicos de tipo preventivo.
Se debe entender que el placer sexual no es la razón final de la
seducción, pero tiene mucho peso y si no es controlado con pericia se vuelve
una cadena gruesa e imposible de romper.
Muchos son los seductores que han abandonado el oficio por verse atados en la
telaraña del sexo con alguna mujer demasiado hermosa o sensual que no les dejó
ir y los convirtió en lo que mas debe evitar el seductor; ser un hombre casado
y de hogar.
Más allá del conocimiento físico de lo sexual, en el seductor cuenta
mucho la parte literaria, de allí que deba poseer una buena conversación con
base en lecturas diversas pero que no rayen en la pornografía. Por ello, se
deben consultar libros que expliquen el cuerpo de la mujer, el tema de las
menstruaciones, ediciones serias de obras clásicas como el Kama Sutra y el
Ananda Ranga, además de conversar sobre el tema con aquellas mujeres que se
presenten dispuestas a ello.
Por razones físicas y de funcionamiento sexual, el seductor encuentra
su máximo auge en las edades que van de los 28 a los 48 años, dándose casos
especiales, claro está, en que el seductor comienza su éxito a los 22 o 24 años
y todavía a los 52 o 54 tiene muy buen rendimiento, pero subrayo, estos son
casos mas bien especiales.
En este mundo todas las cosas tienen su noche y su día, por lo tanto el
seductor debe saber cuando le llega el atardecer de su carrera de aventuras
amorosas. El excederse frente a esta realidad hará de los años que siguen, tiempos
de amargura.
VIII
Consejos y opiniones finales
Como si se tratará de conclusiones con respecto a lo ya puntualizado,
me atrevo a finalizar este corto trabajo con algunos consejos y opiniones que
nunca están demás, debo decir que si yo hubiera tenido conocimiento de ellos al
comenzar mi carrera, vaya que me hubiera ahorrado muchos problemas. De allí que pensando en los nóveles
seductores y en aquellos que ya están desde hace rato en el oficio, planteo las
siguientes indicaciones:
1- El juego de la seducción es el juego de la
inmoralidad del amor, en su expresión mas fina.
2- Un seductor es un político del amor.
3- Un seductor es por naturaleza, inmoral.
4- El seductor enamora, no se enamora.
5- El seductor lleva su tendencia en la sangre,
para nada es cuestión del lugar, tiempo
y la circunstancia.
6- La seducción se da para ella y por ella, no
teniendo como finalidad el matrimonio o relaciones muy duraderas.
7- Un buen seductor establece relaciones de
duración media y de experiencias fuertes.
8- Un seductor es sobre todo un actor, no
significando esto que él carezca de una personalidad definida.
9- Un seductor jamás confía realmente en
ninguna mujer, aunque así lo aparente.
10- El seductor tiene como objetivo constante el
mundo de las mujeres, de ese estudio depende su éxito o fracaso.
11- El seductor debe alejarse de la vida
libertina, de las malas compañías, de las drogas, el alcohol y cualquier otro
vicio.
12- Sin buena cultura y ejemplar comportamiento,
el seductor no cala y se torna intrascendente.
13- Saber hablar lo correcto y propicio al
tiempo que escuchar atento son cualidades innatas de un seductor.
14- La aguda inteligencia y la tendencia a no
confiar realmente en nadie hacen del seductor un ser infalible.
15- La personalidad es lo que, por ser diversa y
compleja, amena y aventurera, seduce en un hombre y lo lleva por el camino de
las aventuras amorosas.
16- El seductor que se acostumbra a vivir en su
oficio jamás vuelve atrás, regresar y ser fiel, es en si mismo, un sueño irrealizable.
17- La felicidad del seductor radica en esos
instantes en que comienza una nueva seducción, ya que la felicidad para él no
es cuestión de mucho tiempo.
18- El tiempo del seductor es el tiempo
presente, para él no hay futuro que planificar y el pasado solo reposa guardado
en cofres que quedan para siempre olvidados.
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